lunes, 9 de enero de 2012

La curva de Lucio

Al principio...

En la región se sabían muy pocas cosas pero nadie podía desmentir las que se afirmaban. Se sabía que el arquitecto llegó por encargo y para saldar una deuda de juego. Todo hubiera sido distinto si esa combinación de azar y de arrojo no estuviera en esta historia. Lo que también se sabe es que la casa llegó a significar algo mucho tiempo después de ser terminada. Ya adelanté que esto es una historia. Que se trata de un arquitecto y de una casa que se construyó en una región volcánica en el corazón de Francia, en un pueblito llamado Puy de Dôme. No voy a hablar de las hermosas construcciones que hay en este poblado, ni de la infatigable hospitalidad de sus habitantes. Voy a contar lo que resultó de la llegada en diciembre de 1978 del arquitecto a Puy de Dome. Adelanto otro dato: el arquitecto comprendió al cabo de su llegada lo que significaba la curva libre y sensual de la que hablaba su mentor, Oscar Niemeyer. De alguna manera la política reaccionaria también aportó lo suyo. Atrás o muy adelante quedaban las esperanzas de un Brasil socialista con la llegada de los militares al gobierno. Y detrás del gran maestro se fueron también sus discípulos, entre ellos nuestro protagonista que ahora podemos llamarlo por su nombre: Lucio Croizet. Confirmando el angustioso estado de la abstinencia, Lucio vivió su primer día en el poblado sentado en el breve lobby del hotel en el que se alojaba. Continuó con sus hábitos masónicos, muchos de ellos a la moda entre los intelectuales que solía frecuentar. La soledad era una práctica imperturbable, tanto como la compañía para hablar sobre actualidad política. Como latino, Lucio comprendía, mejor dicho se comprendía a sí mismo como una especie de vanguardia. Así como era acosado por los prejuiciosos los favores estalinistas valoraban y apañaban sus caprichos. Así forjó una famosa actitud hacia la arquitectura que tenía el deber de ser revolucionaria, incluso en la escasez de materiales. La gente del poblado lo saludaba con sumo respecto. Hombres y mujeres modificados por la visita de un extranjero sólido y permeable a la aventura.