lunes, 11 de enero de 2016

Mujer crumb



Uno
Esta es la historia de un amigo. 
No, no es la mía, porque si la historia fuera  escrita inmediatamente después de ella decir  “ni loca voy sin ropa interior”, yo hubiera inventado una disculpa lastimosa para no aparentar un inmoral. 
Pero mi amigo es inmoral, así que él sí insistió con el tema y consiguió que la mina fuera a la cita sin bombacha y sin corpiño.  
Seguro se preguntaran cómo lo consiguió, cómo fue que transformó la cordura decente y civilizada de la mina en locura erótica. 
El tema es que la mina le dijo: 
-Confórmate con mirar con los ojos y lamer con la cabeza. 
No voy a reproducir lo que el inmoral de mi amigo pensó cuando escuchó esa frase, lo cierto es que el tipo le respondió: 
-Estoy lamiendo tu cerebro y por eso pienso en vos como una extensión mía, pienso que vamos a ir los dos sin ropa interior. 
Si la historia fuera mía yo ya habría reculado, me habría atragantado con las ganas de estar ahí imaginando qué sería si un movimiento brusco o un vientito inesperado permitiría a mis ojos mirar y lamerla con la cabeza. 
Creo que no conté que la mina fue de vestido, o bien, se deduce.Lo que no conté es que ella se describía una mujer Crumb, y verdaderamente lo era, lo es en realidad, porque no murió ni desapareció de la faz de la tierra después de haber, bueno, de eso ,ustedes saben (y si no saben esperen hasta el final). 
Y mi amigo un inmoral hasta por el modo en que me hablaba de ella -aunque nunca me mostró una foto puedo perfectamente describir lo que es una mujer Crumb, porque él me habló de la mina. 
Tenía 100 kg redondos ,tetas prominentes, cintura fina y piernas musculosas. Los cabellos negros parecían la lluvia de noche (esa licencia poética es mía, porque mi amigo dijo que parecía crin de yegua pura sangre) y a pesar de usar corpiño, siempre pero siempre se le marcaban los pezones (o por lo menos eso imaginaba yo) 
La mujer Crumb yendo, no tiene bombacha ni corpiño, y como la historia es de mi amigo no la mía, sólo con verla daban ganas de “mojarle el corazón con un polvo”.  
Mi amigo es inmoral, ya dije, y lee a Sietecase, yo creo, nunca se lo pregunté, no me interesa. 
Mi amigo se llama Eric y es tan argentino como yo. Y el azar, y las ansias de aventura nos juntó en esta ciudad misteriosa y apática. 
A esta altura cualquier contador de historias comenzaría por describir  la ciudad para ambientar los personajes, y digamos la verdad para hacer bulto. 
No me interesa ninguna de las dos razones. La ciudad de Belo Horizonte es una mierda hedionda con su célebre cloaca al aire libre, y hacer bulto para qué.
Basta hablar de Eric que vino desde Bahía Blanca detrás de una mina que conoció en Chile. Y como esta es la historia de él, me dispensa de hablar sobre mi. 
 
 
Guardé mis ojos en un hueco de su mano 
la que andaba suelta 
y yo fui una taza que ella movía con la 
otra 
con la  intención 
de la dilución del azúcar en el té 
hubo poca tristeza 
ella sabía hacernos vibrar con la cuchara 
porque siempre fue más eficaz mover la taza 
que a  la cuchara que nunca se movía. 
 
Mi amigo escribió esa para la mujer crumb. Se la pedí prestada para ilustrar su temperamento soluble al amor.Con Eric estábamos atontados por el trabajo de mierda que teníamos. Y la aparición de la mujer Crumb animó un poco nuestras vidas aburridas y repetitivas.  
Cómo es que un tipo que no tiene un mínimo de decencia, capaz de tener una erección en medio de una feria y mostrársela a todos los presentes porque lo excitó la voz de una peruana que habló sobre su dupla sexualidad; capaz de mentir, de pergeñar grandes historias falsas sólo para conseguir su propósito; de odiar negros y pobres llamándolos de idiotas; cómo es que un tipo así puede escribir poesía buena y salirse con la suya cada vez que quiere. 
Yo no lo sé. Cuento lo que fue, y Eric cuando se emborrachaba se transformaba su linaje franciscana. Todavía más sabiendo que el actual papa es tan argentino como Eric y yo.
A mi me gustaba salir con él y esperar por ese Eric intempestivo y elocuentemente cuando estaba en pedo. La fiesta ( y si no la había, donde fuera que estuviéramos, se transformaba en fiesta pagana) era fiesta dionisíaca, llena de voluptuosidades pero principalmente de indecencias. Fue en una de esas fiestas que mi amigo conoció a la mujer Crumb.Ese día yo falté por X motivo pero naturalmente, Eric me contó.
 Ella andaba con un vestido azul oscuro con lunares blancos que contornaba su minúscula cintura. Sus tetas eran prominentes, épicas, la envidia de muchas brasileñas, porque la brasileña, por lo general no tiene tetas. 
Lo de la brasileña es el culo. Recuerdo, que en una ocasión, Eric me habló de un sueño disparatado que tuvo. Él lo llamó de sueño del culo porque soñó que un culo gigante andaba rodando por la ciudad devorando todo al que se le interpusiera a su paso. Le pregunté si había visto a Woddy Allen en la víspera, no respondió. 
Brasil estaba en la fase anal, repetía Eric, y van a quedar en ese lugar porque son pésimos en el oral, concluía.
Tetas, culos, porongas y conchas eran nuestros temas preferidos. 
Qué otros temas podían tener dos cocineros alienados en un país y una cultura ajenas a ellos? 

Comida!
Con Eric vivíamos un romance compartido por la comida. Si algo bueno tenía esta ciudad hedionda era la buena comida que se podía encontrar por unos pocos contos. Pero esa es otra historia que merece ser contada en otro momento.
Lo que si merece mención especial son las piernas de las brasileñas.
Musculosas, sin importar si la mujer es delgada o gorda, eran piernas al mejor estilo Tarsila Amaral. Y ver cómo cada músculo en forma de triángulo equilátero nacía desde la cintura para ligarse a otros triángulos menores descendiendo abruptamente para formar suaves y abultados declives era un placer sublime. La mujer Crumb tiene las piernas de Tarsilia, al menos así me la imagino yo.  
Y en esa fiesta que conoció a Eric con el dios Baco en la punta de la lengua, con ese vestidito azul oscuro a lunares, cualquiera que prestara atención podría perderse en la sensualidad de su cuerpo crumb. Si fuera yo la miraría con disimulo, creo que Eric no lo hizo.Mi amigo se aproximó descaradamente e hizo un comentario sobre James Dean o algo por así. La mujer Crumb sonrió, y todo cambió para nosotros. 
Digo nosotros porque a mi también me cambió la vida después de conocerla. 
Creo que ya conté que nunca la vi, que si la vislumbré fue a través de las palabras de mi amigo que me hablaba de ella todos los días. Eric no dormía, y creo que yo tampoco de tanto pensar en ella.  
Entonces, la mujer crumb yendo. Del modo que les conté más arriba. Fue, y nuestra mente-la mía un poco después-era una mente de ladrillos y baldosas que confeccionaban la arquitectura del Maletta a las 19:30 de la noche.
Aprovecho para contar que si ustedes, por ejemplo, están leyendo la historia de mi amigo en Argentina, el encuentro fue a las 18:30 horas de ahí. Ese desfasaje de horario se debe exclusivamente a la mudanza de huso de verano que se adopta en Brasil.
Quiero decir que es verano, y la mujer crumb va subiendo las escaleras mecánicas que no funcionan. Los rombos que componen sus gemelos aparecen levemente. La mujer crumb sube con cautela la escalera, sin prisa.
Un rocío de sudor casi imperceptible surge en los contornos de su frente, ese brillo perfumado y   fresco ilumina nuestra mujer crumb que lleva puesto un vestido blanco con pequeños lunares rojos y botas de patear culos nazis.
Mi amigo, es una silla de madera barnizada. Sus brazos son las baldosas que la mujer crumb pisa a medida que avanza hasta la pared interrumpida con persianas grisáceas que son los  ojos de Eric viendo que en el otro extremo, la mujer crumb se aproxima a él trayendo consigo un vaho cálido y perfumando.
-Imaginaba que no podías faltar.
-Vengo del trabajo, disculpá la demora, dijo ella.
Todo eso en portugués y creo que se hablaron como controlando la presión que el aire ejercía en sus pulmones. Clara señal de emoción fuerte.
Quiero ser claro, yo creo que las primeras palabras que se dijeron fueron esas, o algo por el estilo. Lo que Eric me contó-como ya dije, este tipo pergeñaba grandes mentiras con tal de salir bien parado-fue que se le paró la pija apenas la vio acercársele; que no podía evitar mirarle las tetas que parecían que iban a reventar el escote del vestidito. 
Yo indagué un poco más, porque digamos la verdad, los ríos de Eric suelen ser así de turbios cuando se trata de algo bueno, así que insistí hasta llegar a la verdad.

Ahora olviden ese "Imaginaba que no podías faltar; vengo del trabajo, disculpá la demora, dijo ella." todo eso era para hacer bulto. 
Escuchen esta:
Los dos se sentaron, pidieron una cerveza, pastelitos de angú de carne seca con queso crema, hablaron sobre eventos típicos que ocurren en el Maletta y en encuentros furtivos. Se relajaron después del segundo vasito de cerveza. Vaso americano, por cierto, hasta el día de hoy pienso que los brasileños, no saben a ciencia cierta en qué continente viven, pero esa es otra historia.
Entonces, vaso americano le llaman a un vasito de unos 150 mililitros aproximadamente. Una porquería acorde al tamaño de las botellas de 600 mililitros de cerveza que venden. Yo necesitaría 900 mililitros de cerveza helada para calmarme luego de ver a la mujer crumb sentada frente a mi sin ropa interior.
Quiero una Quilmes frapé!
En fin, retomando fui al supermercado y parece que pararon las exportaciones argentinas porque acabé comprando una cerveza uruguaya que no vale la publicidad pero esta frapé.

Entonces a Eric le alcanzaron dos vasitos americanos (hechos en el continente brasileño) para relajarse ante su diosa crumb.