Once upon a time

Habíamos deducido el barro en la tarde, en el parque y el banco que escogimos para sentarnos. Los nísperos que llevé los comimos rápidamente. No hubo viento que afloje las palabras aferradas a los árboles que también eran de barro. Yo había comenzado a silbar como me enseñaron los muchachos.
¿Recordás? fue cuando te tragaste mi silbido con un beso.

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