jueves, 10 de febrero de 2011

Educación sentimental


A río revuelto ganancia de pescadores.


-Al final se terminaron los cucarachas, rachas.
-Ni pensar que tenga que ver con la máquina de picar carne apergaminada psicoanálisis, sis.
-¡Por mil Kafkas retorciéndose en los gusanos de la noche, che!
-Seguro que tu madre es repostera, era.
-Y tu padre, funebrero y orador del Kamasutra, y campeón, peón.
-A mi me gusta eso que el público aplaude llamándolo ombligo, higo.
-Mucho menos que antes te quiero.
Dedo índice seña lala imperiosa retintineando:
-Eco, eco, falta el eco.
-La culpa es de Cicerón, historiador de lo vencedores, ores.
-Venga a nosotros tu eco, eco.
-Eres el poeto sin eco, ni la Pizarnik te salva, va.
-¡Me cago en los rulemanes de Cristóbal Colón, lón!
-Poeto sin eco ¿por qué gusta te tanto la vidurria, cabezón, són?
-Ahora comprendo, voy a adolerme al son del dolor estipulado, hado. El poeto resuelto en llamas del viva la pepa.
-Ahora me miro al espejo, las habas del misterio son ahora un quehacer placentero, tero.
-¡Oiga, qué mi plata no vale! Medio Olmedo sin que lo llamen.
-¿Quién tedio vela en este entierro, hierro?
Consejero del FMI dijose:
-Que el pato lo pague la clase cuerda floja de la mano con la clase ardorosa, osa.
-¡La concha de tu madre, yo no soy ningún Karamasov, parásito, cito!
También del Club de París opinaronse repartiendo anticonceptivos:
-Tu plata vale pero al dos por ciento del valor nominal, Cagate por malo en matemáticas.
-Momento, momento.
-Alto taquito.
-Paren ahí.
-Yo creía, lo demás es historia, lisa y llana historia, a mi cuenta van los canapés agridulces y la mudez hija de puta de mis malas películas.
-¿Alguien conoce las señas de eco?
-Escribite un aviso clasificado que diga, la eficacia dependerá del dos por ciento a tu favor.
-¡Que el dos por ciento me ilumine! El poeto tartamudeando charcos pampitos.