sábado, 10 de julio de 2010

A la moda


“Felices los normales, esos seres extraños”

Roberto Fernández Retamar

Te cuento que las paredes de la casa siguen cayéndose

Y en el portón del frente unos changuitos intentan

Rescatar su pelota de plástico número cinco

Voy a levantarme

O quizá no lo haga

Fingiendo que no los he visto trepar la tapia y saltar al jardín

Veo a uno de ellos con la mirada agigantada

Como cuando guardo lo que vivo con vos y digo que es mío

Del mismo modo el changuito regresa con sus amigos

Con la pelota cantando victoria

Te cuento que está de moda estar a la moda

Pero nosotros andamos también con orgullo propio

Mirando pasar los colectivos repletos

Olemos a cebolla frita que espera la lluvia del arroz

Es que es tan fácil regocijarse en esta espuma

Tan fácil sacarse los zapatos sin desarmar el moñito

Olemos también a cuerpo y creemos en el poder de la mente

Incluso yo creo en lo que me enseñaste sobre el reloj pulsera

A no darle cuerda a la calesita

Ni al tema de la vecina que grita por la mancha de humedad en la pared

Es así: muchas veces somos estériles o sea tristes

Y llegás cruzando el pasillo con tu cartera bajo el brazo

Trayendo algo nuevo bajo el brazo como de costumbre

Cruzás preguntando si estoy dormido

Y me sumo a un sueño que fácilmente vas a interrumpir

Pienso en los amigos y el Partido

En la costilla que me machuqué la última vez y no me deja dormir

Pero me interrumpís

Me sacás del sueño con el sigilo que le incumbe a las deidades

Es decir, el de las mujeres amadas

Porque cuando escondés la barbilla tímidamente

Es señal que estás usando la fuerza de alguna parte del universo

El universo de los indicios

El de las mujeres incapaces de ser recordadas en hojas de revistas

Y olvidadas en un kilo de papas

No

Vos te perfumás de conjetura

Y en la noche vestida con tu vestido de relámpago reiterás que vas a durar poco

Mientras parloteás colibríes multicolores parecidos a las palabras

¡Qué saludable que seas amada hasta los huesos!

Y no sentir la insanía de las brazas quemándote las patas

Vos vas a suavizarte con la vida de los felices rabiosos

De presente de asamblea y de piñatas colmada de caramelos

No vas a morir calcinada por ese animal remoto que tan de cerca nos mira

¡Es que sos tan linda!

Te lo repiten los albañiles que construyen nidos de aves para la rapiña en el centro

¡Tan linda!

Que verte henchida en la cama como ala ortopédica

Es como ver caer un rayo

El regalo de cumpleaños o a la misma muerte

Pero ninguno te dice esto ni aquello

Ni te cuenta que con un dedo en el aire del mediodía fabricaba ventanas y toboganes

Hasta que la vista se me nublaba

No te han hablado de la geometría de Klimt que hoy está tan en discusión

Gigante

Sos un gigante descontento que no sabe de nuestros encuentros furtivos

Que iluminan las tempestades de estas paredes que se caen

Entre millones de árboles gritando gol en la calle.