sábado, 3 de julio de 2010

Elemento

Lloran los cordones y las esquinas
La palma de tu hoja seca
Los vientos del bosque en tu cerebro
Las aves de mi mano
Que alborotan tu flequillo hermético
Se abren tus ojos oscuros
Como los míos grises profundos
Ante el rugido mítico que desagota la calle
Es el momento de un beso
Yo te beso
Y en mi boca abierta de cemento
Un huerto abrigado de rocío
Sueña con la almohada que hay en tu lengua
Nos besamos nombrando desaparecidos
Con la garganta atorada con monedas de cobre
Pero los nombramos igual
Nos besamos igual
Ha llegado la hora de los gatos
De la lentitud tóxica del tiempo que se acelera
Del porvenir en medio del desconcierto
Porque las calles y las esquinas han perdido
La garantía de los encuentros
En el espeso candor de la saliva y su elemento
En las ramas furibundas que arrastran tus caderas
En la enorme distancia que nos acerca
Nos hacemos nudo junto al barullo de tus hojas
Cayendo sobre mi cabeza