jueves, 10 de junio de 2010

Frutas secas

Esa mujercita tenía frutas secas
Amontonadas en su corazón
Pero por alguna razón
Hurgué hacia otro compartimiento
Inútil huir del vaho fronterizo
Las frutas se escaparon por sus encías
Me apetecía frutalmente esa mujercita
Odiaba el café así que le propuse su propia cosecha
Comimos higos-peras-limas-ciruelas-damascos
Yo los acompañé con saliva de sueños
Mientras tragábamos vida eterna
Reímos
No sé si esto va a alcanzar
Pero se arremangó las frutas secas
Y culeamos toda la noche
Ella de vez en cuando me pasaba algo de fruta
Yo le pasaba hilos de muerte repentina y friolenta
Creo que al otro día ella se olvidó de la noche anterior
Del cielorraso y nuestro rostro aniquilado
Del odio al café
Del ritmo interno de mi corazón lento
Cuentan que las frutas se le pudrieron cerca
Cuentan que ahora vomita cereales y aves