Uno Esta es la historia de un amigo. No, no es la mía, porque si la historia fuera escrita inmediatamente después de ella decir “ni loca voy sin ropa interior”, yo hubiera inventado una disculpa lastimosa para no aparentar un inmoral. Pero mi amigo es inmoral, así que él sí insistió con el tema y consiguió que la mina fuera a la cita sin bombacha y sin corpiño. Seguro se preguntaran cómo lo consiguió, cómo fue que transformó la cordura decente y civilizada de la mina en locura erótica. El tema es que la mina le dijo: -Confórmate con mirar con los ojos y lamer con la cabeza. No voy a reproducir lo que el inmoral de mi amigo pensó cuando escuchó esa frase, lo cierto es que el tipo le respondió: -Estoy lamiendo tu cerebro y por eso pienso en vos como una extensión mía, pienso que vamos a ir los dos sin ropa interior. Si la historia fuera mía yo ya habría reculado, me habría atragantado con las ganas de ...
me voy a la mierda y a mi no me siguen las puertas de los edificios ni las mujeres afeitadas con Prestobarba de aquí la cosa no se ve mucho mejor ojalá encuentre alguien con quien hablar quiero acabar con este tic con este tic con este tic una piedra en el zapato equivale a irse a la mierda sin que a uno lo sigan las puertas de los edificios y lo demás es vivir en consecuencia.
Este miedo a no verte nunca más es el borrador del tiempo aquí. Es frecuente que me tropiece con algo que se parece a una costumbre, jardín inmóvil que se pone a prueba cuando ese tiempo vuelve a suceder. El deseo civilizado es ese Rey tirano que dispone sus herederos olvidando que la herencia en vida es el viento que evoca el arder del fuego que lo va a calcinar. El miedo no tiene cuerpo ¿o es acaso esta espina que intenta sacar una espina es inteligencia medicinal? El cuerpo tiene miedo, acaso sea él mismo la espina, la inteligencia, la medicina. Yo frecuento en vigilia ese acontecer de agua sin ser observada corriendo, corriendo hacia la ceguera del mar inmenso. Con el mismo miedo de no verte nunca más me han cambiado de escuela. De los árboles que abundan, sombras que brotan y vibran frescas como la pintura de las aulas aquí. La maestra de introducción al mundo me tiene marcado por no dejar de ser el peor de sus alumnos. Aquí se habla como si no, ...
claro que si, ya lo hiciste
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