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Constelación

Adentro por adentro De un canto que se abre a tu lado Sonreís con una medianoche en la boca Apagando hojas secas y virtuosas Una leyenda de fuego plateado se esparce entre nosotros Incendiando los breves racimos que se desparraman Por todos los lados Adentro por adentro Del truco que se repite y que repito La vida de los dos prefabricada de coincidentes Clases de teorías del porqué no se cruzan nuestras tangentes He visto de ese modo la selva crecer Abandonarse al silbido de la noche He visto dentro mío muerte ahogada También inequívoca muerte ahogada Adentro por adentro Del zumbido tenaz del vacío Roto a pedazos por tu universo repentino Que lo atraviesa: 12 de octubre Un hombre pisa tierra firme Un hombre que brotado del artificio Negligente del olvido Asciende a la tierra La lengua de fuego plateada lo agita Lo bebe entre sus manos Que es lo que este hombre tiene de riqueza Mientras el polvo de hojas secas Augura una retirada Vos con tus ojos negros como el cielo lácteo Que sólo vi ...

Las vidas de mi gato

De las vidas que me regaló mi gato hice una canción para atraerte por comienzo va la advertencia del tipo del bar que dice algo así como que no tenés nombre como que vamos olvidando.

Carta olvidada en la escuela de Lutería

Van de la mano, una cosa y la otra, y en el preciso momento en que todos se alborotaban por uno de los fuelles rotos del acordeón, yo te miraba indiscretamente. No me alcanzaba sólo Ingrid, así que me las ingenié para saber cómo te llamabas en la niñez, qué nombre adoptabas cuando eras la actriz de moda o de qué manera cedías al silencio sordo del tiempo que era interrumpido por un diminutivo secreto. Desde entonces, todo era impalpable, ráfagas de luces y sombras que irritaban mis danzas insipientes a tu alrededor. Todo era breve, terribles momentos de sed indescriptible. Afuera del aula, las risas iban perdiendo su tenacidad, y se convertían en ruido de mar o en palabras de amor y de olvido, también de nada. Yo soñaba con besos irremediables, y tampoco me alcanzaba; por eso te miraba, te calculaba como se calcula el pestillo y la cuerda de una recta tangente. Poco después, sentados antes de entrar a esa clase insoportable de corcheas y semicorcheas, vislumbré nuestras mañanas y nuest...

Alejandra en la vía láctea

En medio de la confusión, lo que les quedaba claro a sus hombres era que de Alejandra sólo se podían esperas dos cosas: su insólita complicación para arquear la espalda, y su fervor por la vía láctea-lo más urgente posible. Yo era uno de los elegidos. Digo era porque mi desempeño como hombre de Alejandra proscribió repentinamente como suele suceder con todos. Ninguno, creo que ninguno de nosotros, los que fuimos su panegírico y a la brevedad como por obra de magia, un insulto en su vida, dudamos de si alguna vez Alejandra amó. Era un hecho, pero jamás se nos pasaría por la cabeza que uno de nosotros pudiera conseguir tal estatuto. Nos asumíamos como pasajeros de entrada. Naturalmente, junto con el enorme caudal de preceptos que debíamos aprendernos antes de perderla, tampoco sospechábamos de todos sus hombres. Alejandra era, mejor dicho, es un mujer de muchos hombres. En mi vida apareció casi disimuladamente; para entonces, yo me adjudicaba una incapacidad congénita para el fr...

Chateando la gente se entiende

Eya dice: el jueves próximo vuelvo de México y vamos a Plaza de Almas Yo digo: ...y con ésta van tres, y nada, che...vos hacés y deshacés Eya dice: tomálo o déjalo Yo digo: ¿no te digo que te servís sola? Eya dice: vos me querés sólo para garchar Yo digo: ¿cómo vas a ir vestida? Eya dice: provocativa, con un gran escote Yo digo: doy fe que sos provocativa Eya dice: ves, sólo sexo querés de mi Yo digo: estoy pasando por una etapa distinta voy a tener que conocerte antes Eya dice: ¿querés que vaya así? Yo digo: linda fotito si vas así voy a creer que sólo querés sexo de mi Eya dice: vamos a ver... soy muy exigente Yo digo: por el momento tu exigencia me excluye Eya dice: porque vos sólo me querés garchar ¿o no? Yo digo: estoy confundido quiero decir, pasando por un momento infinito Eya dice: me hacés reír, si querés sexo sólo tenés que decirlo Yo digo: ¿por qué querés conocerme? Eya dice: me parecés un tipo interesante Yo digo: ¡ah! Claro, entiendo por eso de la riqueza cognitiva, etc, e...

De generación

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La Pip que lo parió , dijo el más Pip del barrio, sin advertir que le iban a romper el pip. Dicho y hecho, le abrieron el Pip a más no poder. Pero le gustó al más Pip del bario, así que hizo de esa negligencia una módica vida. De más está hablar de los autores intelectuales, y los no tanto, de la devoción por el Pip del más Pip del barrio. Porque éstos Pip de Pip que con tanta frecuencia se paraban en la esquina a drogarse y a manosear a las pendejitas Pip que se dejaban Pip por una tarjeta para el celular, jamás se imaginarían- pongámoslo de éste modo: la corteza cerebral de éstos individuos indeseables, se asemejaba a la de un Bonobo en etapa de gestación, así que de imaginación ni hablar-transformados en autores, y mucho menos en intelectuales (siguiendo el hilo conductor que indica este camino). En el barrio a eso le dicen PIP, o su equivalente en la jerga futbolera PIP. De todos modos, los muchachos de la esquina, convertidos en el hazme reír de los vecinos, es decir, se les Pip ...

Documento 1

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En la punta del ovillo hay una gotera. Una gotera dije, que no es cualquier gotera, señores. Estamos en presencia de una gotera envidiable, de esas envidiables goteras que escapan a manuales y a impermeables. Al principio, principalmente hablando, principiamos que nos encontrábamos frente a un coloso que daba la talla en lo que usualmente se principia como un inédito; nada más alejado de la verdad que ansiamos tanto como buscamos. Todos conocíamos la mitología, sencillamente porque nosotros la escribíamos a raja tabla-ella también nos escribe, sigilosamente hablando o escribiendo. La gotera es parte de éste cielo raso, más raso que el raso de los cielos nuestros. Y así en la tierra como en el cielo-raso-convivíamos, de hecho, convivimos actualmente con nuestra gotera. Párrafo aparte se merece la otra punta del ovillo. De vez en cuando somos capaces de discernir –nótese bien ese de vez en cuando-lo que nos entrega la gotera. En momentos como esos consultamos al mejor de nosotros y lo...